Descubre la D.O. Castilla La Mancha

La D.O. Castilla la Mancha la conforman las provincias de Albacete, Ciudad Real, Toledo y Cuenca, las cuales, todas ellas, pertenecientes a esta fantástica la comunidad autónoma.

Unas provincias que reciben el agua de los ríos Júcar, Guadiana y Tajo siendo así el viñedo más grande que hay a día de hoy en el planeta.

Un viñedo que, dicho sea de paso, tiene su origen allá por el siglo XII en el que ya se había constancia de la calidad del vino de la zona.

Origen e historia D.O. Castilla la Mancha

Como hemos dicho, hace falta remontarse al siglo XII para encontrar un origen documentado.

Y todo ello con la salvedad de que hay quien cree, aunque no hay ninguna clase de certeza documental que el origen se podría llevar hasta la época romana donde las rutas de los vinos florecieron por todo el territorio romano.

Sea como fuere, lo cierto es que desde el siglo XII, esta tiene su origen abastecía a los representantes de la corte en Madrid. Un abastecimiento que se mantuvo durante varios siglos dada la extraordinaria calidad del caldo que servían.

Una calidad que se debe sobre todo a la peculiar orografía del terreno, la cual, es muy poco accidentada y no muy alta ya que el punto más alto se encuentra a tan solo 700 metros sobre el nivel del mar.

El suelo, calizo en extremo, ayuda mucho a la aparición de una uva de calidad aunque, es su temperatura tan particular, la cual oscila en un rango de entre los 14 y los 40 grados, la que le da ese toque que es único para los viñedos.

Sus uvas y sus vinos

Sin embargo, si por algo se caracteriza esta es por la variedad de la uva que da. De hecho, dentro de la uva blanca de esta denominación de origen destaca la presencia de la variedad Macabeo, Chardonnay, Verdejo o Pedro Ximénez.

Mientas tanto, dentro de la uva tinta podemos encontrar otras variedades interesantes como pueden ser Tempranillo, Cabernet, Graciano o Garnacha.

denominacion la mancha

Dicho esto, no es de extrañar las grandes combinaciones que podemos encontrar en todos y cada uno de sus caldos de los que pasamos a enumerar algunos de los más importantes.

Los tintos tienen siempre una graduación de entre 11,5 grados y 13. En esta variedad podemos encontrar de los vinos más tradicionales, los cuales, han estado al cariño de las barricas de roble durante 60 días, hasta los crianza con un envejecimiento de 6 meses en barrica, pasando por los más jóvenes.

No obstante, es curioso ver cómo los blancos y los rosados, con una graduación que comienza en los 10,5 grados llegando hasta los 13, también tienen una muy buena aceptación cuando no son los que identifican claramente a esta denominación de origen.

Por último merece la pena destacar los dulces y los afrutados, los cuales, suelen tener un marcado carácter pero al mismo tiempo tienen un sabor que es mucho más asequible para todos los públicos.

Una serie de variedades que abarcan a todo el público que nos podamos imaginar ya que vamos a poder encontrar vinos para los paladares más exquisitos.

Todos ellos capacitados incluso para llevarse los premios de distintos concursos, hasta caldos que son más suaves ideales para personas que no están habituados a notas tan acentuadas.

Por eso te invito a descubrir otros caldos como los Undurraga tan desconocidos por muchos y te puedo asegurar que va a sorprender a muchos lectores o incluso puedes realizar alguna ruta de vinos por la región para conocer más sobre esta maravillosa tierra.

d.o.

Pero eso no es lo mejor ya que independientemente de la mesa que tengamos, vamos a poder encontrar una denominación de origen que va a encajar a la perfección.

Una cualidad que seguramente sea una de las más valoradas de todas dentro del mercado nacional e internacional a día de hoy, el cual, por cierto, continúa en pleno auge.