¿Qué define el color del vino?

El color del vino es como todas las cosas en la vida, porque todo esto depende de los ojos con las que se miren, en el caso de los vinos es diferente.

Aunque determinar una tonalidad cromática con precisión puede resultar algo subjetivo y complicado, los vinos contienen ciertas sustancias que les dotan de unos coloridos u otros.

Qué decide el color del vino

Ahora te voy a detallar los factores que hacen que nuestro querido néctar de los dioses tome una tonalidad u otra. Más adelante, retomaremos este tema para profundizar  más y tus pequeñas catas sean todo un éxito.

En muchas ocasiones no se tienen en consideración, pero cualidades como el aspecto y el tono del vino son capaces de comunicar la limpieza del mismo, su edad, el tipo de uva con el que está elaborado e, incluso, la fase de evolución en la que se encuentra.

Influye los polifenoles en el color

Son los máximos responsables de la coloración que identifica a cada vino, esto lo puedes comprobar a simple vista cuando lo tengas en cualquier copa de vino. Se trata de conjuntos heterogéneos de moléculas cuya característica en común es la función antioxidante, así como otras propiedades altamente saludables para el organismo.

Este tipo de compuestos provienen de la piel de la uva morada como forma de combatir las altas temperaturas y las radiaciones ultravioletas a las que se expone.

Incluyen elementos como los ácidos fenólicos (cinámico, cumarínico, cafeico, vanílico…) y flavonoides (quercetina, catequina y resveratrol).

De esta forma, cumplen una función protectora sobre la planta, pero también contienen elementos químicos favorables para las personas y aportan informaciones útiles a la hora de clasificar los caldos correctamente y poder disfrutarlos en mayor medida.

Es interesante saber que estas moléculas se dividen en dos sustancias similares que aportan características definitivas al resultado final de cada vino.

Se trata de los taninos, responsables especialmente de la textura, y los antocianos, que sentencian la coloración al  final del caldo.

Los vinos blancos y los rosados no se quedan al margen de este eficaz modo de identificación. Es posible saber que un blanco de matiz pajizo claro con reflejos verdosos es un capa baja, entre los que destacan los Albariños, el Pinot Grigio o el Muscadet, mientras las capas medias tienden más hacia tonalidades pajizas doradas.

Seguro que alguna vez has notado realizas la decantación y  esa peculiar sensación de aspereza en la boca al comer una uva con piel o con pepitas, o ambas.

Pues bien: dicha sensación astringente se produce por la presencia de los taninos, unas sustancias químicas presentes en algunos alimentos y otras sustancias, plantas, semillas, hojas, cortezas y maderas.

color vinos rosados y blancos

Es cierto que pueden encontrarse sobre todo en los vinos tintos debido a su procedencia -la uva morada-. No obstante, los blancos también adquieren esta sustancia al criarse en barricas de madera.

En cuanto a sus efectos en el vino, este elemento de textura es responsable del amargor y complejidad de su sabor, así como de su astringencia.

Otros atributos como la sequedad, aspereza y rugosidad; sensaciones que pueden apreciarse sobre todo en el centro de la lengua.

Aunque se encuentran especialmente en los tintos, estos contendrán esta sustancia en menor o mayor cantidad dependiendo de su variedad.

Así, vinos como el nebbiolo, el tannat, el tempranillo o el cabernet sauvignon son testigos de una importante concentración de taninos.

Por su parte, variedades como el barbera, el pinot noir, el primitivo y el zinfandel presentan una menor concentración de taninos disueltos en su interior, debido a un estilo de vinificación diferente al que experimentan las variedades anteriores.

Influye el envejecimiento del vino en su color

Como hemos visto anteriormente, los antocianos son elementos claves en el desarrollo de sus tonalidades definitivas.

Sin embargo, no son los únicos: el envejecimiento es uno de los factores más importantes de la tonalidad cromática y los reflejos luminosos de esta sofisticada bebida.

pigmentación del vino

Es durante el proceso de maduración cuando el color, experimenta cambios importantes. Así, mientras los tintos pueden mostrar en su juventud detalles púrpuras, comienzan a tender más hacia el granate a medida que pasa el tiempo.

Hay casos en los que se alcanzan incluso tonalidades anaranjadas debido a un prolongado proceso de envejecimiento del caldo.

¿A qué se debe exactamente esta evolución del color?

La explicación reside en la etapa de maduración del vino en la botella, momento en que los antocianos experimentan reacciones con otras sustancias que contiene el caldo desembocando en la unión de las mismas.

De esta manera, se forman cadenas crecientes de estas moléculas que, una vez han alcanzado un tamaño considerable, precipitan en el vino cayendo en el fondo del recipiente.

El aspecto clave de este proceso, para comprender el cambio de color, es que la unión y solidificación de dichas moléculas provocan, al concentrarse en el fondo de la botella, una reducción de los antocianos y los pigmentos azules, contribuyendo a una pérdida de intensidad en el tono.

Qué significado tiene el color en los vinos

Dejando un poco de lado las sustancias químicas, el tono de los mismos depende principalmente de la uva de la que deriven.

Aunque hay algunas excepciones, generalmente los vinos blancos derivan de uvas blancas o verdes; los tintos provienen de una prolongada maceración del mosto con la piel de la uva morada y, por su parte, los vinos rosados siguen el mismo proceso pero durante menos tiempo.

tonos del tinto

Sin embargo, no solo indica la variedad de su uva y el tipo de elaboración que ha experimentado. Se trata de una fuente de información que permite conocer cualidades muy concretas del líquido, como su grado de acidez y su capacidad de evolucionar favorablemente durante el envejecimiento.

De esta forma, se conoce que los tintos de capa baja poseen un menor grado de acidez, y los caracteriza una tonalidad magenta claro que tiende hacia el granate. Ejemplos de esta variedad son el Pinot Noir, el Zweigelt y el Gamay.

Los vinos de capa media muestran una intensidad ligeramente mayor que los de capa baja, debida a una mayor acidez y de taninos que contienen, como el Merlot o el Sangiovese.

Cuando se habla de cualquier variedad vinos de alta extracción y apariencia casi opaca, como el Syrah, Mencía, Mourvedre o el Malbec, se está refiriendo a aquellos que son de capa alta, es decir, que cuentan con niveles más altos de taninos pero con una menor acidez.

Por otro lado se encuentran los que han evolucionado hacia unos tonos marrón más apagados: se trata de tintos que han experimentado un largo proceso de maduración en barrica o botella: los conocidos tintos viejos.